El 9 de junio de 1973, mientras los comentaristas en el hipódromo de Belmont Park en Nueva York ya se quedaban sin palabras, Secretariat cruzó la línea de llegada con 31 cuerpos de ventaja sobre el segundo clasificado. Treinta y un cuerpos. En una carrera de 2.400 metros, el segundo lugar quedó tan rezagado que parecía disputar otra carrera completamente distinta.
El tiempo oficial fue de 2 minutos y 24 segundos. Ningún caballo había corrido esa distancia más rápido. Cincuenta años después, el récord sigue en pie.
Pero lo que verdaderamente convierte a Secretariat en un fenómeno que trasciende el deporte ecuestre es la forma en que se disputó aquella carrera — y lo que se encontró dentro del animal después de su muerte.
¿Cómo corrió Secretariat aquella carrera?
La mayoría de los caballos de carreras de élite arranca rápido y mantiene el ritmo, o sale contenido y acelera al final. Secretariat hizo algo diferente y prácticamente inexplicable: fue más rápido en cada cuarto de milla.
El primer cuarto: 25,2 segundos. El segundo: 24,0 segundos. El tercero: 23,8 segundos. El cuarto: 23,0 segundos. El quinto y último: 23,0 segundos. Un caballo — cualquier atleta, humano o animal — normalmente desacelera con la fatiga. Secretariat fue acelerando mientras los demás frenaban.
Cuando llegó a la recta final, no solo estaba ganando. Aceleraba solo, aparentemente en otra dimensión de la carrera. El comentarista de la transmisión televisiva pronunció la frase que entró en la historia del deporte: «He is moving like a tremendous machine.»
¿Por qué corrió así Secretariat?
La respuesta parcial se encontró tras la muerte del caballo, en 1989, a los 19 años. La necropsia reveló que su corazón pesaba aproximadamente 10 kilogramos — casi tres veces el tamaño promedio de un corazón equino, que ronda entre 3,5 y 4 kilos. Una hipertrofia tan extrema que los veterinarios que realizaron la necropsia dudaron inicialmente de la medición.
Un corazón más grande significa mayor capacidad para bombear sangre oxigenada a los músculos. En términos sencillos: Secretariat tenía un motor más potente que cualquier otro caballo jamás documentado. No era solo entrenamiento, ni alimentación, ni el jinete — era una anomalía biológica que lo hizo genéticamente superior para esa tarea específica.
La misma anomalía había sido identificada en Eclipse, un Pura Sangre inglés del siglo XVIII considerado el fundador de casi toda la línea de carreras moderna. Se estimaba que el corazón de Eclipse también era anormalmente grande. Existe una teoría, no completamente demostrada, de que hay un gen ligado al cromosoma X que transmite un mayor tamaño cardíaco por línea materna en los caballos Pura Sangre. Secretariat habría heredado esa variante.
La Triple Corona de 1973
El Belmont Stakes fue la tercera carrera de la Triple Corona — el conjunto de las tres pruebas más prestigiosas del turf estadounidense, disputadas en cinco semanas. Antes del Belmont, Secretariat ya había ganado el Kentucky Derby y el Preakness Stakes, convirtiéndose en candidato a conquistar la Triple Corona, que ningún caballo había logrado desde 1948.
En el Kentucky Derby, corrió 2.000 metros en 1 minuto y 59,4 segundos — un récord que también sigue sin ser superado. En el Preakness Stakes, 1.900 metros en 1 minuto y 53 segundos — otro récord. En cada prueba de la Triple Corona de 1973, Secretariat batió un récord del circuito. Ningún caballo en la historia de la Triple Corona ha conseguido eso en las tres pruebas.
La hazaña fue portada de Time y Newsweek en la misma semana — una distinción reservada habitualmente a presidentes y crisis geopolíticas. En un país todavía marcado por la guerra de Vietnam y el escándalo Watergate, Secretariat se convirtió en el símbolo de algo puro y absoluto: la perfección dentro de sus propios límites, sin ambigüedad moral.
¿Qué diferencia a Secretariat de otros campeones?
Campeones existen en todos los deportes y en todos los siglos. Lo que hace singular a Secretariat es que sus récords — especialmente el del Belmont — no fueron simplemente superados por un margen pequeño y después olvidados. Siguen existiendo después de cinco décadas, mientras el entrenamiento, la nutrición, la veterinaria y la genética equina han avanzado considerablemente.
En el atletismo humano, los récords mundiales se rompen con regularidad, a veces por fracciones de segundo. En el turf estadounidense, las marcas de Secretariat de 1973 permanecen intactas. Eso sugiere que no fue solo el mejor de su generación — fue posiblemente el mejor de todas las generaciones, al menos en ese conjunto específico de pruebas.
La vida de Secretariat antes de la gloria
Secretariat nació el 30 de marzo de 1970, en Doswell, Virginia, en la granja Meadow Stable. Era un potrillo castaño rojizo — un ruano, en terminología ecuestre — con tres medias blancas y una estrella en la frente. Su padre era Bold Ruler, uno de los sementales más influyentes del turf estadounidense del siglo XX. Su madre era Somethingroyal.
Desde temprano llamó la atención por su desarrollo físico. Cuando comenzó a entrenar para las carreras, los cronometristas notaron tiempos que no parecían normales. Su entrenador, Lucien Laurin, y su propietaria, Penny Chenery, se dieron cuenta de que tenían algo poco común — pero la magnitud del talento solo se haría evidente con las carreras.
¿Cuántas carreras disputó Secretariat?
Secretariat disputó 21 carreras a lo largo de su carrera, entre julio de 1972 y octubre de 1973. Ganó 16. No ganó 5 — pero «no ganar» es relativo cuando se habla de Secretariat: en dos de esas derrotas hubo irregularidades que resultaron en la descalificación del ganador o en protestas resueltas de diversas formas.
En su última carrera, el Canadian International Stakes, ganó con comodidad y fue retirado al servicio como semental, donde permaneció hasta 1989. Como padre, produjo descendencia talentosa, pero ninguno que se acercara a sus récords. El corazón gigante no parece haberse transmitido.
El legado de 50 años
En los cincuenta años transcurridos desde la Triple Corona de 1973, Secretariat se convirtió en una figura cultural que va mucho más allá del turf. Inspiró un largometraje biográfico en 2010, numerosos libros, documentales y canciones. Su nombre se usa como referencia para cualquier actuación atlética que parezca más allá de los límites humanos — o equinos.
En el National Museum of Racing and Hall of Fame, en Saratoga Springs, Nueva York, tiene una galería propia. Sus fotografías — especialmente la secuencia de la recta final del Belmont, con el caballo solo, diminuto y al mismo tiempo dominando todo el encuadre — se convirtieron en imágenes icónicas del deporte estadounidense.
Lo que representa Secretariat no es solo velocidad. Es la idea de que, ocasionalmente, un ser vivo nace con capacidades tan fuera de la curva que parece desafiar las leyes que rigen a su propia especie. Es un argumento visual, físico y cronometrado de que la excepción existe.
Y corrió en 2 minutos y 24 segundos.