La fertilidad de un criadero comienza en la lectura del ciclo estral de la yegua. El mejor semental y el semen más caro no sirven de nada si la cubrición se produce en el momento equivocado. Conocer el ritmo hormonal de la yegua —y saber identificar las señales de cada fase— es la habilidad más fundamental de la reproducción equina.

Este artículo explica cómo funciona el ciclo, qué señales puede observar el criador a simple vista y qué herramientas permiten determinar el momento ideal para la cubrición con precisión técnica.

Cómo funciona el ciclo estral

Una yegua adulta en plena actividad reproductiva presenta ciclos estrales con una duración media de 21 días, con variación normal entre 18 y 24 días. El ciclo está regulado por una secuencia hormonal coordinada entre el hipotálamo, la hipófisis y los ovarios.

El ciclo se divide en dos fases:

Estro (celo): fase en que la yegua acepta al semental. Dura en promedio entre 5 y 7 días, pero puede variar de 3 a 10 días, especialmente en las transiciones estacionales. El folículo dominante crece progresivamente en el ovario y culmina con la ovulación, generalmente uno o dos días antes de que termine el estro.

Diestro: fase posovulatoria, que dura de 14 a 16 días. El cuerpo lúteo se forma en el lugar de la ovulación y produce progesterona, que suprime nuevos ciclos y prepara el endometrio para una posible gestación. Sin concepción, la prostaglandina endógena destruye el cuerpo lúteo y comienza un nuevo ciclo.

Una particularidad de la yegua respecto a otras especies: la ovulación ocurre al final del estro, no a la mitad. Esto significa que la cubrición más eficaz es la que se realiza en las últimas 24 a 48 horas del celo.

Estacionalidad y ciclos de transición

La yegua es un animal poliéstrico estacional: en regiones templadas, entra en anestro profundo en invierno y retoma la actividad reproductiva plena en primavera. Entre esos dos extremos existe un período de transición en el que los ciclos son largos, irregulares y frecuentemente anovulatorios.

Esta fase de transición es uno de los mayores desafíos de la temporada reproductiva temprana. Las yeguas en transición pueden permanecer en celo aparente durante semanas sin ovular, lo que lleva a cubriciones inútiles y resultados frustrantes.

El manejo de la estacionalidad puede influirse con luz artificial: exponer a la yegua a 16 horas de luz diaria (natural más artificial) a partir de 60 a 90 días antes del inicio de la temporada deseada acelera el retorno al ciclo regular. Esta práctica es estándar en criaderos con calendario reproductivo definido.

Señales conductuales del estro

La yegua en celo se comunica con claridad para quien sabe observar:

Postura de receptividad: la yegua separa los miembros posteriores, levanta la cola, expone la vulva y permite la aproximación. Este comportamiento —denominado lordosis— es la señal más clara de receptividad.

Micción frecuente: la yegua orina en pequeñas cantidades de forma repetida, especialmente ante la presencia del semental o de un macho teaser.

Comportamiento social alterado: mayor inquietud, búsqueda de atención, reducción de la agresividad hacia el semental y otras yeguas.

Descarga vulvar: presencia de moco claro y viscoso en la vulva, producido por la secreción cervical estimulada por el estrógeno.

En el diestro, el comportamiento es el opuesto: la yegua rechaza al semental con determinación, mantiene la cola baja y presenta un tono muscular perineal elevado.

La prueba con el teaser

El teaser es un semental vasectomizado o de baja fertilidad utilizado para detectar el celo de forma práctica y segura, sin riesgo de cubrición no deseada. El procedimiento consiste en aproximar el teaser a las yeguas y observar la respuesta conductual de cada una.

Las yeguas en celo muestran los comportamientos descritos; las que están en diestro rechazan activamente el contacto. La prueba con el teaser es una herramienta de cribado eficiente, especialmente en criaderos con muchas hembras.

La limitación del método conductual es que no informa sobre el momento preciso de la ovulación —solo indica si la yegua está o no en celo— por lo que para una cronometría precisa es necesaria la ecografía.

Monitoreo ecográfico transrectal

La ecografía transrectal es el estándar de oro para el seguimiento del ciclo estral de la yegua. Con un transductor lineal introducido en el recto, el veterinario visualiza los ovarios y el útero en tiempo real, evaluando:

Desarrollo folicular: el folículo dominante crece progresivamente durante el estro. Cuando alcanza entre 35 y 45 mm de diámetro, la ovulación está próxima.

Textura del folículo: a medida que se acerca la ovulación, el folículo puede volverse ligeramente irregular en su forma y la pared folicular puede aparecer más blanda en la ecografía.

Edema uterino: durante el estro, el útero muestra un patrón característico de edema («aspecto laminado» en corte longitudinal) causado por el estrógeno. Este patrón es un marcador útil del estro activo, pero disminuye progresivamente con la proximidad de la ovulación.

Con base en estos hallazgos, el veterinario determina el momento ideal para la cubrición o inseminación, generalmente 24 a 36 horas antes de la ovulación estimada.

Inducción de la ovulación

Para un cronometraje aún más preciso, es posible inducir la ovulación farmacológicamente cuando el folículo dominante alcanza el tamaño adecuado. Los protocolos más utilizados son:

hCG (gonadotropina coriónica humana): induce la ovulación en 36 a 42 horas. Eficaz, especialmente al inicio de la temporada, aunque puede inducir producción de anticuerpos tras usos repetidos en el mismo ciclo.

Deslorelina (análogo de GnRH): actúa de forma más fisiológica y tiene menor riesgo de respuesta inmune. Induce la ovulación en 36 a 48 horas. Es la alternativa preferida cuando se planifican múltiples inducciones en la misma temporada.

Con la inducción, la ventana de cubrición se vuelve predecible: la inseminación puede programarse con precisión, algo esencial cuando se utiliza semen refrigerado enviado desde otra ciudad o país.

Ciclo estral y tasa de concepción

Los primeros ciclos tras el parto (celo del potro, que ocurre entre 5 y 12 días posparto) presentan una tasa de concepción menor, especialmente si el útero no ha completado aún la involución. El segundo y tercer ciclo posparto suelen dar mejores resultados.

Mantener fichas reproductivas actualizadas para cada yegua —registrando fechas de celo, ovulación, cubrición y resultado— es una práctica que mejora progresivamente las decisiones del criadero.